Se considera que una persona es adicta al alcohol y ya no solamente un beber social cuando presenta los siguientes síntomas.
Si bebe para curarse los efectos de la embriaguez, principalmente cuando se hace por la mañana.
Cuando el alcohol se usa como medio para escapar temporalmente de las realidades desagradables.
Cuando se aumenta la dosis, lenta, pero constantemente.
Cuando se acude al alcohol para disfrutar del placer, particularmente cuando se trata de goces que normalmente se disfrutaban sin necesidad de la bebida.
Se considera a una persona alcohólica desde cuando se observa que, bajo la influencia del alcohol, la conducta personal es tan inconveniente que puede compararse con acceso de locura.
Cuando se invierte menos tiempo en trabajar, descansar o estar con la familia, a causa del deseo de beber.
Cuando sigue bebiendo, a pesar que le causa problemas con su entorno, su familia, trabajo o escuela.


